
Vos al nacer; eras un nene, sin fantasmas. En la espalda, luego al crecer; te cercenaron. Tu verdadera identidad, con la noche, y con el día. Es tu cuerpo, el que cruza la vía, si vences a la represión. No mientas más, mejor mira tus manos; como tratan de escapar; de la fiebre paranoica, que te da la sociedad.

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